En 1898 la hija mayor y heredera de Wilhelm von Faber, la Baronesa Ottilie von Faber (1877 - 1944), se casa con el Conde Alexander zu Castell-Rüdenhausen, quién desciende de una de las más antiguas familias nobles de Alemania. Antes de su muerte, Lotear von Faber preparó un testamento, en el que se determinaba que el nombre Faber debería ser preservado en todas las generaciones futuras de las familias.
De esta forma, con esta unión, se forma la familia del “Conde y la Condesa von Faber-Castell”, pasando la compañía a llamarse también “FABER-CASTELL”.